
Chile se lee de arriba abajo. Nadie lo cruza de lado porque no hay lado que cruzar: la cordillera cierra por el este y el Pacífico por el oeste, así que el viaje es siempre una línea, y la única decisión real es cuánto bajas.
Los tres Chiles
El norte es desierto: San Pedro de Atacama, los géiseres a cinco mil metros y cielos que valen la noche en vela. El centro es ciudad y vino: Santiago contra la cordillera, Valparaíso cayéndose por los cerros. El sur es agua: lagos, volcanes, la lluvia de Chiloé y, al final, la Patagonia.
Cuánto tiempo pedirle
Con dos semanas eliges dos de los tres. Con tres semanas caben los tres, aunque dos de los tramos serán en avión: Santiago–Calama y Puerto Montt–Punta Arenas son un bus larguísimo que un vuelo corto resuelve por poco más.
Lo que sorprende
Que es caro. No comparado con Europa, pero sí con el resto de Sudamérica: un almuerzo corriente sale por lo que en Perú cuesta una cena entera. Y que las distancias del mapa mienten, porque el mapa no muestra el ripio.





























